SORIA RODRIGUEZ, María Luisa - REFLEXION CLASE 4 - INDIVIDUAL

REFLEXION CLASE 9/09

 

Durante el transcurso de esta clase pasé por distintas etapas de entendimiento y de emociones. Fue una experiencia que podría intentar explicar como un flujo constante de intercambios conmigo misma, algo así como la marea cuando llega a la orilla de la playa… que deja arena nueva y caracoles enfrente nuestro y que, cuando se el agua se retira para formar parte de la inmensidad del mar, se lleva algo de lo que había con nosotros en esa playa también. Me distraigo y pierdo el eje en la inmensidad de todo lo que nos rodea, pero vuelvo.

Observé que mi mente se balanceaba junto con la música, creando y desarmando, intentando entender. ¿Qué entiendo? ¿Cuál es mi búsqueda para ‘entender’? Busco, observo y defino. Defino patrones que me permitan comprender lo que sucede alrededor mío. Dentro de esta búsqueda mi “yo” se desconecta y se abstrae y quedo perdida para luego lograr enfocarme una vez más. Dentro de este vaivén de emociones hay una lucha entre lo abstracto de mis emociones, la imaginación que parte de mis pensamientos y el entendimiento del mundo de los objetos, de lo controlable y de lo tangible. ¿Qué pienso al pensar? Es una pregunta que solo puedo contestar como una lucha constante que intenta “romper” o desarmar este mundo de significados y reglas, y así poder entenderlo según las reglas de mi “yo”. La claridad ser acerca y entiendo que está bien que haya un mundo externo y un mundo de mi “yo”, al cual puedo acercarme como las olas cuando llegan a la playa… y explorarlo, mirarlo y encontrar detalles nuevos que anteriormente, mientras intentaba racionalizar el espacio y los objetos o acciones que me rodeaban, no percibía. Descubro un nuevo mundo de conexiones independientes que coexisten.

También, al pensar mi entorno y al “otro” en el entorno, me pienso. Yo formo parte de esta red. Pienso en la sincronía de los elementos, pienso en mi ego y en su búsqueda constante de entender, porque al entender, pensamos que poseemos… que poseemos la lógica, que poseemos la técnica y que poseemos al propio pensamiento.

La búsqueda empieza de vuelta, sigo explorando y todavía me siento algo confundida, me alejo y luego me acerco una vez más para confirmar que mi entendimiento es correcto, sigo pensando. Cada vez el período del vaivén de emociones y la corriente de pensamientos es más corto y vuelvo a mi eje más rápido.

Me detengo y cambio de lugar y me pregunto, ¿Por dónde empiezo a pensar? ¿Con qué criterio? Como si hubiese un punto de partida o un punto de arranque para evitar el vacío que deja lo desconocido. La falta de un propósito claro me frena y me dificulta arrancar a pensar mi camino. Pienso y me reconozco en estas palabras, pero, al mismo tiempo, me desconecta de mi “yo” y me detengo nuevamente a pensar ¿Cuál es y cuál será mi rol como diseñadora? ¿Cuál es mi lugar? ¿Puedo definir yo mi lugar? Y si pudiera… ¿Cuáles aspectos de mi “yo” implica definir este lugar? El modelo en que estoy me pertenece y yo le pertenezco al modelo y aún así me cuestiono y pienso ¿Cuál es el lugar al que apunto dentro de este modelo? ¿Qué busca mi “yo”, qué cosas lo de satisfacen y cuáles lo hacen encajar? Muchas veces aspiro a algo cada vez más sencillo, como diseñadora me encuentro rodeada de un sinfín de estímulos que condicionan mis formas de pensar.

Pienso que lograr la sencillez forma parte de esta gran complejidad de pensamientos modélicos en lo que me encuentro y me veo. Siento que diseñar las fundaciones de un edificio y su estructura son procesos rígidos y normativos que no se pueden ignorar tal como sucede con los modelos. Esta grilla, esta estructuración, este conjunto de reglas y normas implícitas y explícitas son las que luego abren el camino a que nuestro “yo” pueda explorar y encontrarse con nuevas formas de ver estas normas y así ir rompiendo, con cada paso que damos, la dinámica cuadriculada y pautada por el modelo. Creando nuestro propio lugar, donde la intuición guía rápidamente nuestro recorrido por lo ya conocido hasta llegar a nuevas partes de esa playa, donde la marea del mar dejo nuevas cosas por descubrir y se llevó otras ya conocidas.

Las palabras son la herramienta que me permiten expresar mis pensamientos y exteriorizarlos para así poder darlos a conocer a mis compañeros, profesores y colegas. Son un medio que me da la posibilidad de hablar “un mismo idioma” ya que mi pensamiento esta formado y regido por imágenes, por sensaciones y por la emoción que despertó en mí una textura o color, la iluminación o el sonido que lo acompañaba y eso desata mi proceso de pensamiento y de memoria. Yo pienso y entiendo a través de la visualización de los elementos, los muevo en mi mente, como un modelado 3D… donde ubico grillas, módulos y estructuras… Por último, me gustaría cerrar esta reflexión con una frase que uso para responder a mis compañeros o profesores de arquitectura cuando me preguntan si entendí, “Espera… que estoy renderizando mentalmente”


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