SORIA RODRIGUEZ Maria Luisa - REFLEXIÓN CLASE 3 - INDIVIDUAL

 

REFLEXIÓN CLASE 26/08

 

El momento en que tuvimos que sentarnos a reflexionar sobre quién sería nuestro “9no integrante” del grupo nos encontramos con la tarea de elegir su primera cualidad ¿Qué carrera estudia? Lo discutimos brevemente y todos coincidimos en que tenía que ser estudiante de arquitectura. Así fue como creamos a Pablo W. un chico que estudia arquitectura en la FADU. Mi experiencia durante esta actividad fue muy divertida ya que, siendo yo una estudiante de arquitectura, pude proyectar los estereotipos con los que muchas veces somos identificados por el “otro” y al mismo tiempo desprenderlos del “yo” en la definiciones y características con las que dotábamos a Pablo, podría decir incluso que hubo una parte catártica dentro del desarrollo de este trabajo práctico. Al ser parte de un modelo en el cual yo participo me resultó mucho más sencillo abordar y definir a este personaje que creamos, ya que, al final del día es del modelo (arquitectura) del cual yo formo parte y del cual veo cotidianamente en mayor o menor medida sus características, veo como el modelo moldea al individuo, más allá de sus singularidades personales. Me resultó muy interesante ver cómo mis compañeros de grupo que forman parte de otras carreras veían nuestro modelo, las cosas que nos diferenciaban, experiencias que jamás vivieron como por ejemplo cortarse accidentalmente con el cutter al armar una maqueta, o que vivieron de formas similares, pero sin dejar de ser distintas, por ejemplo, pincharse con los alfileres (diseño de indumentaria y textil). En este caso solo los integrantes de diseño gráfico se vieron fuera de esta experiencia de andar con cartones y cargados de materiales inmensos como podrían ser los maniquíes o los equipos de filmación de diseño de imagen y sonido. Estas experiencias para Pablo y para mí son la estructura de todo nuestro recorrido por la FADU y definen el modelo del que participamos. También encontramos similitudes entre todas las carreras que hay en nuestro grupo, como por ejemplo la búsqueda del proceso de diseño a través de las composiciones y de las grillas estructurantes, también encontramos coincidencias en los referentes como, por ejemplo, la escuela de la Bauhaus y por supuesto, la desesperación de no llegar a imprimir los trabajos antes de las entregas.

Sin embargo, y más allá de las conexiones que hayamos establecido grupalmente con Pablo W. y de la experiencia compartida en el taller, las características y especificidades que impusimos en este personaje ficticio e hipotético que creamos me resultan ajenas, ya que las particularidades de su identidad quedaron completamente opacadas por la postura del “otro” sobre su “yo”. Me resulta muy difícil encontrar cosas que admirar y encuentro un montón de cosas que me generan rechazo y aversión sobre la manera en que fue definido, algunas de las cualidades que tiene Pablo sobrepasan el modelo de estudiante de arquitectura dentro del modelo de FADU y hablan del rol que ocupa el arquitecto como actor dentro de nuestra sociedad.

Los referentes arquitectónicos y sus cualidades proyectuales en relación a los mismos, hablan de una rigidez modélica de la cual Pablo es víctima. Las instituciones depositan en los futuros arquitectos un bagaje de conceptos y nomas que Pablo lleva sobre sus hombros y que sobrepasan al entrenamiento e instrucción de la disciplina. La manera en que un arquitecto se presenta, su vestimenta, sus gustos y su estilo de vida forman parte de esta segregación dentro del mismo modelo. Estas presunciones dentro del modelo lo fraccionan y hacen notar las grietas o ramificaciones que hay dentro del mismo. Podemos ver como muchas veces el mismo modelo es víctima y victimario de estas normas de comportamiento y pensamiento. Durante el desarrollo de este trabajo práctico, me queda un sabor agridulce entre diversión y tristeza, me desanima y me apena la separación que se acentúa entre el rol que ejerce el arquitecto socialmente y cómo es percibido por el “otro”, quien al final del día, es para quien están invertidas sus horas de trabajo. El ejercicio del arquitecto como actor social y participante activo de la toma de decisiones que, incuestionablemente, influyen en la cotidianeidad y las formas de vida de cada uno de nosotros, de quienes participamos de definir a Pablo, profundizando la estigmatización que se le atribuye tan fácilmente al arquitecto modélico. Se puede ver también una jerarquización dentro del modelo de la institución, en el cual “la academia” va depositando sus atributos sobre las hojas vacías de los estudiantes de la FADU, como si fueran letras de libros previamente escritos por otras personas.

Entiendo que el modelo nos llama y nos interpela constantemente como diseñadores. El modelo del cual participa Pablo como arquitecto nos resuena en nuestros “yo”, esta actividad del trabajo práctico muestra la cercanía que tenemos con este modelo, cuánto lo conocemos y cómo lo vivimos nosotros mismos como diseñadores y estudiantes de la FADU continuamente. Solo alguien a quién lo interpela tan de cerca, como a los integrantes de este modelo, pueden definirlo con tanta precisión. A la hora de diseñar veo en mí misma el bagaje académico con el que carga Pablo, la estructura y las tipologías arquitectónicas, el análisis de arquitectos que dejaron un emblema en la historia de la arquitectura y el estudio de las distintas formas que tienen estos arquitectos a la hora de abordar el proceso de diseño. Son referentes en los cuales se basan las normas del modelo, estructurándolo y marcando el camino por el cual andar y condicionando la experiencia de nuestro recorrido.

Encuentro en mi proceso de diseño momentos, gustos y tendencias modélicas que definen mi formación como profesional, el ambiente de competitividad y la cultura del “no dormir” me interpelan de cerca y marcan quien es mi “yo” y pone en evidencia el amplio alcance que tienen los modelos sobre nosotros mismos como personas por fuera de la FADU y de la profesión, modificando hábitos y nucleando acciones que solo encuentran justificación dentro del “formar parte” de este modelo. Representan las huellas de mi camino por la FADU y del aprendizaje logrado a través de mi andar por este modelo, estas normas modélicas vinieron para enseñarme formas y maneras de participar de este sistema y para desaprender otras, incluso para desaprender las mismas normativas modélicas que fui absorbiendo a lo largo de los años. Pasar por el proceso de desandar el camino modélico para encontrar mi “yo” y mi individualidad dentro de este modelo del cual nunca dejo de participar.


María Luisa Soria Rodriguez - Heurística Breyer

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