SORIA RODRIGUEZ María Luisa - REFLEXION CLASE 1 - INDIVIDUAL
REFLEXIÓN CLASE 12/08
¿Quién es yo? El yo no
es tangible y, sin embargo, ocupa un lugar y camina alrededor del taller. Dentro
de esta disyuntiva, el “yo” está avasallado y en permanente crisis entre lo que
debe ser, lo que quiere ser y lo que es. El “yo” es lo que está presente y que,
muchas veces, no percibimos. Usamos las palabras como herramientas para
definirlo y darle forma, para armar un “yo” y ofrecerlo al “otro”.
Por naturaleza, el “yo”
es individual y de carácter social, formando relaciones con el “otro”,
decidiendo las formas de comunicarse y socializar con su entorno. De esta forma
el “yo” podrá ser percibido por el “otro” y ocupar un lugar físico en el
espacio que lo contiene, en nuestro caso, el taller. El “yo” participa de un
juego de movimientos tanto independientes como condicionados, reglas que
culminan en la toma de responsabilidad y autopercepción del “yo” que irá
moldeando el lugar que recorre y que ocupa, sin dejar de relacionarse y
comunicarse con el espacio que delimita y determina al “otro”. El “yo” es como un
faro que mantiene una actitud activa hacia el mundo que se fue armando durante
la actividad de la clase en el taller y hacia sí mismo.
Mientras recorríamos el
taller nos cruzábamos con muchos “yo” y con muchos “otros”, los límites que nos
ofrecía el “otro” condicionaba nuestro “yo” dentro de ese juego y dentro de ese
espacio. Tanto el cruce de miradas como los momentos en los que se esquivaban
las miradas iban dando forma, tímidamente, al “yo” cerca de ese “otro”. El azar
de este juego ponía en -stand by- el sentido de las reglas y hacía que el “yo”
durante ese juego tuviera mayor intuición y menos lógica. Nos desarmaba de las
reglas formales, de las normas de relaciones sociales que nuestro “yo” traía
cargadas y nos proponía ver al “otro” a través de una nueva forma. Esta manera
de abordar al “otro” parte de las presunciones que asume el “yo” cuando lo
mira, y, sin embargo, en esa búsqueda de encontrarse y definir al “otro” terminamos
definiendo más al “yo” que al “otro”. Con esto quiero decir que contamos con
una serie de herramientas y de habilidades que fueron siendo cargadas a nuestro
“yo” definiéndolo y limitándolo, que nos hace asumir conceptos de quien es el
“otro” anticipadamente y atribuirle cualidades que deducimos que poseen desde
la mirada del “yo”, ya que el “yo” es quien proyecta su mirada y carga de valor
su percepción del “otro” mediante sus observaciones.
Mirar a veces es un
espejo ¿Será una percepción desfigurada por la propia individualidad de mi
“yo”? ¿Sera el condicionamiento de mi propia esencia y la manera en que aprendí
a relacionarme socialmente la que me dirige mi mirada? ¿Será mi ambición por
controlar mi propio “yo”? Mi “yo” arma una historia para ver al “otro” a través
de mis ojos, de mis experiencias, de mis preferencias y de mis gustos. Al mirar
al “otro” no dejamos de poner en juego a la parte más íntima de nuestro “yo” y
nos volvemos conscientes de la parte de nosotros mismos dentro del mundo en que
nos sumergimos.
María Luisa, Soria Rodriguez - Heurística Breyer

Comentarios
Publicar un comentario