CLASE 5 - SORIA RODRIGUEZ, María Luisa - PARTE B INDIVIDUAL
CLASE 5 – PARTE B – PRODUCCION INDIVIDUAL
CLASE 1 – QUIEN ES YO
Esta etapa fue distinta. Nueva. La acción
racional de la mente, en la que fuimos entrenados todos estos años se
transformó en una acción intencionada en la búsqueda, en una clase donde la
actitud con la cual nos paramos (en esta materia) define nuestro progreso
educativo, que poco tiene que ver con las aptitudes racionales con las que
podríamos abordar otra asignatura. Por naturaleza, somos seres que buscamos
racionalizar nuestro entorno y nuestro mundo para poder entenderlo. Sin embargo,
las experiencias que fuimos adquiriendo a lo largo de nuestras vidas, con las que
formamos a nuestro “yo” y nos responde el ¿Por qué? Ya que es equivalente a la
actitud con la que nos paramos a observar al mundo y el carácter con el cual
nos embarcamos en esta búsqueda que nos propuso esta primera clase de
heurística donde nos encontramos sumergidos en un viaje por un mundo de percepciones,
objetos y significados. Esta experiencia que adquirimos y que irguen al “yo”
nos da la actitud para enfrentarnos al “otro”. Al final del día, concluí que vemos
al “otro” a través del “yo” y que es a través de proyectar nuestras
experiencias (formas de leer y entender al mundo) que esto es posible.
Eventualmente este proceso de experiencias que estructuran y forman al “yo” evolucionan
en forma de métodos para entrar en un engranaje que fuimos analizando en clases
como la de “modelos”.
CLASE 2 – REFERENTES
Lo que desarrollamos en esta clase me dio los
primeros empujoncitos para realmente analizar el camino que caminé. Mirar al
mundo es excelente, pero acá habia que mirar al “yo” en ese mundo. ¿Para qué? Para
poder ponernos a nosotros mismos en relación a otra cosa y así ver donde estamos
parados. Empezar a pensar, y darnos cuenta que las realidades se ven a través de
otras realidades y así comprender la capacidad que tenemos nosotros mismos en
relación al entorno en el cual nos desarrollamos y aprendemos, cargando de significado
referentes que, al fin y al cabo, los representamos a través de símbolos en
nuestros collages que nos remiten a estos significados que se desprenden del símbolo
en sí. Hablamos un lenguaje de símbolos/imágenes que todos dentro del taller (y
de FADU) entendemos ya que, más allá de las diferencias entre las carreras,
compartimos un mismo espacio disciplinario. De esta manera empecé a ver los enlazamientos
de una red entre todos mis compañeros y yo, cada uno un eslabón de una cadena o
un hilo de un entramado de pensamientos que tímidamente empezaba a armar un grupo
repleto de similitudes cuya base partía de sus particularidades.
CLASE 3 – MODELOS
Empezamos a estudiar(nos). Nos volvimos el
objeto. Durante esta clase el “yo” dejo de señalarse hacia afuera y empezó a
ser más introspectivo. Usamos “el modelo” para analizar y estudiar lo que representamos
nosotros dentro del mismo. Nos reconocimos una vez más, esta vez “ajustando la
lupa” y cuestionándonos y viendo los efectos del modelo sobre el “yo” y por
ende sobre el “otro” donde me interesaba ver cómo afectaba no solo nuestra formación
sino también, nuestra forma. Entendiendo nuestros componentes, normas, reglas y
funcionamientos. Hasta que nos encontramos mirando al “yo” desde el “otro” y
pudimos ver que no dependía de manera exclusiva a los “principios del modelo”
sino que muchas veces el porcentaje de subsistencia del modelo estaba destinado
“a chequear” o verificar, y ahí entraban en juego nuevamente las
particularidades de esta red o entramado que forma el modelo. Entendimos que el
modelo tiene como fin construir una correspondencia con las partes que lo
conforman, y que estas partes que lo conforman estan en continúa relación y transformación,
a cada paso dado dentro del modelo adquirimos una nueva experiencia que nos
permite leer los significados de este modelo desde otra perspectiva. Formamos
parte de este modelo y la búsqueda de la clase de heurística nos dio la
posibilidad de volvernos conscientes del lugar que ocupamos.
CLASE 4 – RESONANCIA: PENSAR
En esta clase la propuesta fue clara, pensar. En esta clase plantamos todo lo que fuimos sembrando durante las clases anteriores. Durante esta experiencia en el taller lo primero que se disparó fue la tentación de explicar y describir todo lo que nos rodea, de “demostrar” en cierto sentido cuánto y con qué abundancia entendemos nuestro entorno. Nos cuestionamos y, personalmente, me pregunté a mí misma hasta qué punto tenía validez mi explicación, mi entendimiento y mi pensar. Este proceso de pensamiento que persigue “la apropiación” de lo explicado de una manera más abstracta, a través de emociones tiene importancia siempre y cuando no se desmerezca el contexto y el entorno físico del lugar donde estas experiencias acontecen. El espacio es un condicionante fundamental del proceso de racionalización de los objetos, símbolos y significados que nos rodean y las normas se ven alteradas por la configuración del mismo. Durante las 2 etapas del ejercicio (primero en el taller y luego en un lugar a elección) esta situación se plasma claramente. Las palabras en cada uno de los dos lugares tuvieron su propio significado y experiencia, se fueron amalgamando con los relatos de nuestros escritos a lo largo de las otras clases y tomando sentido y volviéndonos más conscientes de nuestros pies al andar. Podría definirlo como la progresión de la pausa, el significado y el sentido de nuestros procesos de pensamiento.

Comentarios
Publicar un comentario