Clase 4
Al principio no sabía cómo encarar el ejercicio, sentarme en la fadu en silencio sin decir nada, no tener que observar algo en particular ni tener que opinar al respecto de algo es raro. Acostumbrada al ritmo fadu que es un constante pensar y decir lo que pienso, compartirlo con los profes y mis compañeros, cambiar el pensamiento dependiendo de la respuesta del otro lado para poder comprender lo que estoy aprendiendo y abrir la cabeza, así que fue extraño poder sentarme en silencio en la fadu y pensar, encontrarme con mis pensamientos cuando menos lo esperaba, pocas veces uno tiene este espacio de calma y poder hacer una introspección porque sin querer termine gravitando a analizar diferentes aspectos de mi vida. Comprendo qué hay diferentes modos de pensar como los que vimos en clase pero realmente no sabría decir por cuál modo de pensar me llevó la clase, al principio sentí la necesidad de escribir, no sabía como poner en palabras lo que pensaba entonces trataba de formas oraciones coherentes, mi diálogo interno poder plasmarlo en papel no es fácil, los pensamientos van a mil y la mano para escribir no acompaña, capaz tiene coherencia lo que llegue a escribir como no pero lo que sé es que me topé con esto de afrontar mis pensamientos y darles importancia porque no había para donde escapar. Cuando me sentía agobiada de tratar de plasmar lo que pensaba en palabras llegó ese punto en el que sentí la necesidad de dibujar, si no lo puedo escribir porque no podría dibujarlo, acaso los dibujos tienen sentido? La verdad que no sé, en su momento fluyó, creo que fue un momento especial, temeroso porque no fue fácil pero también necesario de vez en cuando tener ese momento para parar y volver a uno mismo de alguna forma, reencontrarse con esa persona interna que uno tiene y encararla.
Después de la clase poder hablar con mis compañerxs estuvo bueno, compartimos todo lo que pensamos y hasta coincidimos en muchas cosas. Fue una charla muy abierta, nadie juzgaba, se podría decir una charla a corazón abierto porque realmente nos contamos lo que nos pasaba: nuestros miedos, qué queremos hacer post fadu, nuestros problemas del día a día y como nos sentimos con todo esto. Estuvo bueno poder ver que lo que yo pienso y como me siento parada en la carrera también lo sienten las otras personas, no es raro lo que me pasa, hay un otro que está ahí en la misma situación en la que me encuentro,lo comparte conmigo y además me entiende porque más allá de nuestras vidas personales tenemos en común a fadu y eso no es poco, tenemos muchas experiencias similares dentro del ámbito educativo y las dudas que tenemos son las mismas, capaz algunos tenían más certezas que dudas, otros más dudas que certezas pero todos podíamos, con facilidad, ponernos en el lugar del otrx.




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